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Cómo preparar tu jardín para el invierno

Con la primera helada cerca, puede parecer que la temporada de jardinería ha llegado a su fin. Sin embargo, queda mucho por hacer. Tomar unas pocas medidas simples a fines del otoño garantizará que tu jardín florezca y esté en pleno auge cuando las temperaturas comiencen a elevarse.

1. La habilidad de las hojas

Aquí encontrarás un consejo a la hora de rastrillar las hojas: deja un poco de hojas en el jardín para cubrir el suelo durante los meses más fríos. Solo asegúrate de limpiar cuando llegue la primavera para que las flores puedan crecer normalmente. Además, ten en cuenta el moho que puede crecer en el revés de las hojas. Puedes usar una mascarilla para evitar que se despierten las alergias.

2. Despídete de las plantas anuales

Una vez que comienza el clima frío, es el momento de eliminar todas las plantas anuales. No volverán a florecer y al hacerlo te ahorrarás una limpieza en el futuro.

3. Poda las plantas perennes

Querrás recortar tus plantas perennes (vegetales y flores) cuando la temperatura llegue a los 40°F. Si lo haces, asegúrate de que no habrá otra ola de calor que pueda provocar un nuevo crecimiento.

4 Mantén tus plantas en un lugar cálido

Las rosas, vides y árboles frutales necesitan un poco de cuidado extra durante el frío. Las cubiertas de cono, cubiertas de plástico y lonas son excelentes para mantener estas plantas cálidas durante las inclemencias del tiempo. Si agregas algunas luces de Navidad también puedes resguardar tus plantas perennes favoritas de los daños por heladas y mantenerlas como en las fiestas.

5. Piensa en la primavera

Nunca es demasiado temprano para planificar el futuro. El final del otoño es el momento perfecto para plantar bulbos para una colorida primavera mientras que diciembre ofrece una gran oportunidad para iniciar una pila de abono. Un poco de cuidado hará que lleguen muy lejos. ¡Tu jardín te lo agradecerá en la primavera!

CONSEJO: trata de limitar la jardinería a los días fríos o nublados, al finalizar la tarde o en la noche. Si lo haces, evitarás los alérgenos ya que la concentración de polen en el aire es generalmente menor en estos horarios.